Entre nosotros

—Estás segura de que es lo que quieres? —preguntó Karin, terminando de anudar la venda en la mano de Sarada.

Realmente no era una herida aparatosa, apenas un poco de dao en la piel por haber peleado a puo limpio contra algunos de los sujetos de pruebas que presentaban mutaciones.

El resoplido de hastío de Sarada se escuchó claramente.

—Sé que te molesta que te cuestione, pero no puedo simplemente asumir que estás de acuerdo con todo, especialmente después de lo pasó anoche.

—Solo fue una fuga…

Karin levantó una ceja, mirándola con incredulidad, aunque luego solo suspiró.

—Cuando Suigetsu está aburrido, suele provocar los motines.

Sarada contuvo un jadeo, y ocultar su expresión escandalizada no fue posible, por mucho que le hubiese gustado mantenerse impávida, como seguramente su padre haría.

—Hagamos algo, escucha —agregó —. Tengo dos funciones aquí. La primera es parte de un organigrama simple, soy la jefa administrativa de este sitio, lo que incluye tareas tan poco entretenidas como hacer los inventarios, y cuidar que este montón de idiotas hagan lo que tienen que hacer, que es a lo que se supone me ayudes mientras refuerzo tus habilidades de control de chakra, que es lo que me encargó Sasuke-kun.

—Control de chakra?

Karin asintió.

—Sasuke-kun dijo tienes problemas para mantener tu sharingan activo.

Sarada se puso roja, una mezcla de vergüenza y frustración se apoderó de ella.

—Eso fue cuando era nia —dijo entre dientes, a lo que Karin negó con la cabeza.

—Me lo dijo después de ver tu entrenamiento con Suigetsu.

—Cómo?

Adoptando un aire similar al de una maestra de la academia, la pelirroja puso una mano en la cadera mientras que con la otra hacía unos ademanes no muy relacionados a lo que empezó a explicar, quizás solamente era porque no se podía estar quieta.

Le habló sobre la forma en la que un sharingan evoluciona, y lo raro que era que ella lo hubiese despertado debido a su carga genética, que quizás esa era la razón por la que le costaba mantenerlo estable y de manera completamente inaudita, el número de aspas de sus ojos saltaba de dos a tres y viceversa en un ojo y el otro a lo largo del combate.

Sarada frunció el ceo.

—Te explicó todo eso?

—Sí —respondió con simpleza —. Cree que todo se resume al manejo de chakra, gastas tanta energía tratando de mantenerlo estable que pierdes eficiencia en cualquier otra técnica que quieras hacer al momento. Así que la teoría es que, si te enseo a canalizar tu chakra sin necesidad de atención activa, te puedas concentrar en otras cosas.

La joven kunoichi no fue realmente consiente de cómo su respiración se volvía cada vez más pesada.

—Pero eso lo decidieron ayer, qué pensaban ponerme a hacer en realidad?

Karin se encogió de hombros.

—Que me ayudaras con el papeleo mientras Orochimaru-sama decidía qué información te podríamos dar para que llenes tu reporte para Naruto.

—Sobre eso… realmente qué es lo que quieren que haga? que mienta?

—Eso no lo puedo decidir yo. Ven, vamos a la oficina, la broma de Suigetsu me dejó bastante trabajo que hacer. Todo un caos.

—Sí... entiendo.

Sarada solamente tomó un cárdigan de uno de los cajones. La guarida era realmente fría, y como le esperaba trabajo de oficina, no quería congelarse.

A medida que se volvían a lo que parecía ser el centro, donde se había concentrado el motín de la noche anterior, se dio cuenta de que en realidad había mucha gente en las instalaciones, solo que seguramente se habían escondido como ratones para evitar problemas.

—Oye, quieres que les diga que eres hija de Sasuke?

—No por favor!

—Eso pensé. Hey! Idiotas!

Los cuatro ninjas con el uniforme que habían intentado ayudar a controlar el motín, saltaron de su sitio, poniéndose de pie para saludar.

—Esta chica se llama Sarada, será mi asistente. Sarada-chan, estos son Kirishima, Sugihara, Yasuda y Furukawa.

Los cuatro la reverenciaron de manera educada, y cuando Karin se los ordenó, volvieron cada uno a su escritorio, luego ellas se adelantaron para entrar en la oficina del fondo, y cuando Sarada cerró la puerta, Karin se giró hacia ella con una sonrisa un tanto aniada.

—Me encanta que obedezcan como perros —le dijo —. Puedes meterte con ellos todo lo que quieras, son pésimos ninjas, pero los tengo porque son listos, me ayudan mucho con el trabajo de escritorio.

Sarada sonrió con nerviosismo.

—Ese será tu sitio —le dijo después, sealando un escritorio vacío en la esquina derecha.

La chica obedeció, sorprendida por lo prolijo que se encontraba todo. No había un solo papel fuera de lugar, así que no entendía del todo a qué se refería con "caos".

—Quieres escritorio o andar dando paseos? Si escoges lo segundo hay posibilidades de que puedas meterte en un lío.

—Supongo que no mandas a los chicos de afuera por eso.

—Sí. Los pobres acaban medio muertos cuando salen de aquí. Nadie los respeta.

—Entonces haré ese trabajo. Me sirve de entrenamiento —dijo con todo el entusiasmo que pudo.

Karin asintió y fue hacia ella con dos carpetas.

—Esta es la lista de personal que trabaja aquí, está organizado por zonas. Debido a que anoche inicié el protocolo camelia, todos deberían estar en su sección. Solo tienes que ver quién está vivo y en qué condiciones.

Sarada abrió los ojos exageradamente.

—Todas estas personas trabajan aquí?!

Karin le restó importancia.

—Te cubro para la cena, porque, por cierto, establezcamos que los viernes te toca cocinar, está bien?

—Sí… no tengo problema.

—Llévate a alguno de los cuatro para que cargue las carpetas, y te ensee el camino, solo déjame a Kirishima, necesitamos acabar unos balances.

La chica asintió, tomó sus carpetas y salió de nuevo.

—Disculpen —dijo para llamar su atención —. Necesito que alguien me acompae a hacer unas verificaciones. Excepto por Kirishima-san, Karin-san lo necesita.

Los tres que quedaban intercambiaron miradas con un dejo de creciente pánico, sin embargo, uno de ellos, Yasuda, el mismo que le había hablado sobre el motín que Karin y su padre controlaron, se levantó, tomando las carpetas que llevaban.

—Iré yo.

—Gracias.

Juntos bajaron de las oficinas en silencio.

—Es por el código camelia?

—Sí.

El hombre dejó escapar un suspiro.

—Haré lo que pueda —le dijo —, pero Sarada-san, si las circunstancias lo ameritan, será mejor que vuelva a la oficina.

—Descuida —le respondió —. Todo saldrá bien.

—Si usted dice… Estamos en lo que normalmente es la recepción, también es el al privada de lo que llamamos la cabeza de la serpiente, a la que pertenecen usted y Karin-san, también Suigetsu Hōzuki y Tenpin no Jūgo, Mitsuki, Sasuke Uchiha y por supuesto, Orochimaru-sama.

—No deberían ellos estar más protegidos?

—No funciona así. Orochimaru-sama no es un Daimyō. En el supuesto de que alguien pudiera atravesar la puerta principal, Suigetsu Hōzuki y Tenpin no Jūgo tienen el deber, junto con la primera brigada, de retener a los intrusos, porque, de cualquier forma, si ellos no pueden repeler el ataque, no es que el resto pueda hacer mucho. De ahí bajamos a la zona de dormitorios, abajo están los laboratorios de clase C y D, debajo los de clase A y B, y en el fondo están los prisioneros. Si las cosas salen mal, Karin-san activaría el protocolo crisantemo.

—Yo… lo siento, aun no estoy familiarizada con los protocolos.

—Karin-san haría colapsar todo. Si Orochimaru-sama estuviera abajo, sería difícil garantizar su escape.

Sarada no fue consciente de que había tragado saliva, la simple idea de dejar caer todo ese complejo hundiendo a los prisioneros se repitió con un eco estrepitoso en su imaginación.

Se preguntó entonces que, si Naruto decidía acabar con esa guarida, estaría condenando a los niveles inferiores.

Y, Karin sería realmente capaz de matarlos a todos?

Sacudió la cabeza. Tenía que pensar bien cómo podría desmantelar esas operaciones sin tener que hacer una masacre.


Comentarios y aclaraciones:

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Y más que nada, quiero desearles Felices fiestas!

Este ao logré alcanzar el centenar de historias publicadas y nada de esto tendría sentido sin ustedes los lectores.

Mis mejores deseos para todos! Especialmente en estos tiempos tan difíciles, espero poder cooperar en algo, aunque sea un minúsculo aporte para hacer más llevadero el asunto

Gracias por leer!